top of page

El dia me redescubri mi belleza

  • Feb 25
  • 2 min read

Updated: Mar 3


Durante mucho tiempo evitaba mirarme al espejo.

Habían pasado dos años desde que nació mi hija y, aunque mi corazón estaba lleno, mi autoestima no lo estaba. Mi cuerpo ya no era el mismo. Las estrías marcaban mi piel, la celulitis era evidente y cada cambio me recordaba que “ya no me veía como antes”. Me sentía distante de la mujer segura que solía ser.



Amaba ser mamá… pero había olvidado cómo sentirme mujer.

Un día decidí hacer algo diferente. No para bajar de peso. No para cambiar mi cuerpo. Sino para cambiar mi forma de verme. Así fue como llegué a www.yosoyboudoir.com.

Recuerdo que la primera vez que hablamos me sentí escuchada. No me habló de “disimular”, ni de “corregir”. Me habló de resaltar. Me habló de actitud. Me habló de historia. Y algo dentro de mí empezó a suavizarse.


El día de la sesión estaba nerviosa. Pensaba: “¿Y si no me veo bien? ¿Y si mis marcas son demasiado evidentes?”. Pero el equipo de maquillaje y fotografía me hizo sentir cómoda desde el primer momento. No intentaron convertirme en alguien que no soy. Resaltaron mi esencia.


Me enseñaron a posar. Me mostraron cómo colocar mis manos, cómo arquear mi espalda, cómo sostener la mirada. Pero más allá de la técnica, me enseñaron algo mucho más poderoso: me enseñó a verme.


Cada vez que sonaba la cámara, sentía que algo dentro de mí se reconstruía. Me decía: “Confía en tu cuerpo. Es un cuerpo que dio vida”. Y por primera vez en mucho tiempo, dejé de ver mis estrías como defectos. Empecé a verlas como capítulos. Como huellas sagradas de mi historia.


Cuando vi mis fotografías, lloré.


No porque me hubieran cambiado. Sino porque me reconocí.


Vi una mujer fuerte. Sensual. Elegante. Vi una madre orgullosa de su cuerpo. Vi a esa versión de mí que pensé que había perdido. Entendí que no necesito ser visualmente perfecta para ser profundamente hermosa.


Mis marcas tienen significado. Mi piel cuenta una historia. Y mi cuerpo merece respeto, amor y admiración.


Esa experiencia no solo me regaló fotos hermosas. Me devolvió la autoestima. Me enseñó a mirarme con los ojos del amor propio. A caminar con más seguridad. A sonreír diferente. A recordar que sigo siendo esa mujer que resplandece por donde pasa.


Hoy puedo decirlo con certeza: no fui a hacerme fotos. Fui a reencontrarme.


Y entendí algo que jamás voy a olvidar:

La belleza no está en borrar lo que somos, sino en abrazarlo con orgullo.


 
 
 

Comments


©Copyright, Oscar Díaz Fotografía © okdphoto, www.okphoto.com, NO ESTA AUTORIZADA LA DESCARGA O USO DE NINGUNA DE LAS IMAGENES DE ESTE SITIO
bottom of page